Tan solo se requiere un mínimo de observación para poder apreciar, en cualquier situación, lo habitual de las malas posiciones corporales. Y, lo más lamentable, que esa mala disposición corporal se ha convertido en algo habitual, en lo normal.
La yogaterapia partiendo de la estructura del yoga clásico da un paso más, ya que al realizar de forma individualizada la sesión, permite al profesional dedicar la atención constante sobre el alumno, comprobando la forma que éste tiene de permanecer en pie, de sentarse, de estar tumbado; pudiendo establecer de este modo una tabla eficaz, única, para modificar aquello que en el practicante es incorrecto y está perjudicando su bienestar.

Cuando una columna vertebral se encuentra dañada (desviada –escoliosis-, con pérdida o exceso de las curvaturas –lordosis cervical, cifosis dorsal, lordosis lumbar-, con pérdida de discos intervertebrales, osificaciones/calcificaciones –osteofitos-, hernias discales, etc) no sólo se produce el propio daño en sí de la columna sino que se ven afectados una serie de órganos inervados por el grupo de terminaciones nerviosas que arrancan de esa zona dañada.
Pongamos un par de ejemplos:
- si la afectación se encuentra en la lumbar 1 (L1)la zona orgánica que se verá involucrada será el intestino grueso (apareciendo la tendencia a diarreas y/o estreñimientos),
- si hablásemos de la L4 estaríamos refiriéndonos a la próstata y el ciático, y así sucesivamente.
De aquí la importancia en el establecimiento de una adecuada educación postural para mantener nuestro eje corporal básico (la columna) en correcta colocación y permitir así el saludable bienestar del que todos somos merecedores.
Tenemos muchos obstáculos que nos dificultan precisamente el mantenimiento erguido de la espalda. Pensemos en los hábitos de nuestra vida cotidiana:
- el trabajo ante el ordenador con la correspondiente curvatura excesiva de la zona dorsal añadiéndole la inclinación antinatural de la espalda
- el recoger pesos del suelo con la espalda recta y las rodillas extendidas
- las labores cotidianas del hogar con inadecuada posición en la plancha, la cocina, etc
- la utilización de inapropiadas sillas en centros de trabajo en los que permanecemos durante horas sentados (cajeros/as, oficinistas, …)
- la constante tensión nerviosa por un ritmo agitado de vida, que provoca numerosísimas contracturas y lesiones tanto físicas como psico-emocionales que se somatizan en nuestro cuerpo (dolor de cabeza, dificultad al respirar, brusismo, dolor en cintura escapular –hombros/cuello-…)
Y un sin fin más de situaciones que “ayudan” a degenerar nuestra columna.
Por ello, es necesario el aprendizaje y la realización de una serie de movimientos en inmovilidad (asanas) para conseguir la mejora reeducacional de esas “desviaciones “ que tanto pueden malear nuestra vida cotidiana (es habitual la dolencia de espalda, prácticamente crónica, de una gran mayoría de la población).
Con una supervisión directa de un experto yogoterapéutico es aconsejable realizar sesiones individuales, en las que se enseñe de forma clara y efectiva la posturas de yoga -con la correspondiente corrección e insistencia en la misma- para que la persona pueda incorporarla a su quehacer diario.
En definitiva, merece la pena dedicar alguna sesión individual de apenas 30 minutos para aprender a establecer el contacto con nuestro cuerpo que, a la postre, lo es con nuestra salud y ganar en calidad de vida.

